25
Ago
2009

Tarta de Chocolate. Sachertorte, Hotel Sacher Viena.

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La tarta Sacher, en alemán Sachertorte, es una tarta de chocolate típica de Austria. Consiste en dos planchas gruesas de bizcocho de chocolate separadas por una fina capa de mermelada de albaricoque y recubiertas con un glaseado de chocolate negro por encima y los lados. El chocolate que cubre la torta permite que se conserve periodos de tiempo largos. Tradicionalmente, se suele acompañar de nata montada (crema chantilly).

Tarta de Chocolate Sachertorte_Hotel Sacher Viena.

Tarta de Chocolate Sachertorte_Hotel Sacher Viena.

Fue inventada en 1832 por Franz Sacher, entonces joven aprendiz de repostería, para deleitar a un selecto grupo de invitados del príncipe Klemens Wenzel von Metternich. Tras pasar 16 años trabajando en Bratislava y Budapest, Sacher volvió a Viena y abrió una tienda de delicatessen y vinos. Eduard, el hijo mayor de Franz Sacher, fue aprendiz de repostero en la confitería vienesa Demel. Allí empezó a confeccionar la tarta de su padre en la forma que hoy se conoce. En 1876 fundó el Hotel Sacher, todavía hoy existente, y comenzó a vender la Sachertorte.

La propiedad de la receta fue motivo de disputas legales a mediados del siglo XX entre los herederos de Sacher (dueños del hotel) y la pastelería Demel. La justicia dictaminó que el hotel tenía derecho a comercializar el dulce con el apelativo de Original Sacher-Torte, mientras que Demel debía hacerlo como Eduard Sacher-Torte.

Café Sacher Viena. Hotel Sacher Viena

Café Sacher Viena. Hotel Sacher Viena

En el artículo de Manuel Vicent  publicado en El País (domingo 26 de julio 09) Hoteles con fantasmas . . . . Hotel Sacher (Viena). De postre, un psicoanálisis comenta el autor que existen algunas leyendas alrededor de este postre. Se dice que Sigmund Freud, en el instante del éxtasis con su mujer, Martha Barnays, entre los gemidos convulsos de placer, solía gritar:”¡Sachertorte!¡ Sachertorte!” y acaba su artículo con Sin salir de la habitación del Hotel Sacher, supe lo que era Viena y qué pintaba yo en este mundo. Fue suficiente cambiar el psicoanálisis por una tarta de chocolate.

Hotel Sacher

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